¿Rasgo o capacidad?

Aunque la Inteligencia Emocional no es algo nuevo -el ser humano NACE, por su condición de ser humano, mental y emocional-, su estudio sí lo es (primeros estudios en los años 90 a través de Salovey & Mayer, Goleman y otros). En la actualidad siguen surgiendo nuevas investigaciones en torno al concepto y los beneficios de su desarrollo tanto para la vida personal como para la profesional.

Para nosotros la Inteligencia Emocional es una capacidad, un conjunto de competencias y habilidades, y por tanto, es entrenable. Se puede aprender. Y cuanto más se practica, más se desarrolla.

Nuestros programas, tanto en ámbito educativo como en el empresarial, siguen itinerarios formativos para la mejora en el autoconocimiento, la autorreflexión, la gestión emocional, la automotivación, la relación con los demás y con las situaciones, y las habilidades de vida emocionalmente saludables.

Hoy nadie duda de las ventajas de contar con una IE desarrollada para saborear el éxito y vivir en plenitud y en armonía. El gran auge de la Educación Emocional en el ámbito educativo persigue potenciar esta capacidad desde las edades más tempranas, unida al aprendizaje de contenidos.

La inteligencia emocional permite tomar consciencia de nuestras propias emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones que se soportan en el trabajo, así como acentuar la capacidad de trabajar en equipo y adoptar una actitud empática y social, que brindará más posibilidades de desarrollo personal
D. Goleman